jueves, 1 de octubre de 2015

El sueño del bebé

Los sueños son manifestaciones mentales de imágenes, sonidos, pensamientos y sensaciones en un individuo durmiente, y normalmente relacionadas con la realidad. Los adultos soñamos cada noche, aunque no todos podemos recordarlo. Pero, ¿cuándo empezamos a soñar?, ¿Tienen sueños los bebés?, ¿Qué sueñan los bebés y niños?.

Vamos a aproximarnos al fascinante mundo de los sueños, centrándonos en los más pequeños, ya que mientras duerme, el bebé no “desconecta” quedándose completamente inactivo en este estado de reposo que supone el sueño.

Seguramente has observado sus párpados mientras el bebé duerme, y se aprecian movimientos con los ojos: eso significa que está soñando. Alguna mueca, una sonrisa, balbuceos… son otras señales que, cuando el bebé crece, demuestran que sueña.

Durante el sueño se produce un importante trabajo cerebral que consiste en asimilar y relacionar la información recibida durante el día o los momentos de vigilia. Este proceso es el que origina los sueños y tiene lugar durante una fase determinada: la llamada “fase de movimientos rápidos de los ojos” (REM, por sus siglas en inglés).

Tal vez los bebés ya empiezan a soñar en el útero materno, mientras duermen. Probablemente “piensen” en sonidos, en luces, pues evidentemente su experiencia vital no es muy extensa. Como hemos visto, hay estudios que comprueban que se produce la fase REM en fetos de siete meses de gestación e incluso anteriores. Los sueños en estas etapas consistirían en recreaciones sensitivas, mientras que una vez que nacen ya pueden recrear también emociones. En ese periodo no se tiene vigilia (al menos en el sentido postnatal) y probablemente se trata de un sueño continuo, pero muy activo.

Otros estudios confirman que los bebés sueñan. El doctor Charles P. Pollak, director del Centro para la Medicina del Sueño del Weill Cornell Hospital de Nueva York, señala que los recién nacidos experimentan la fase REM. Los ojos se mueven juntos de lado a lado y, a veces, de arriba abajo.

Otra cuestión es saber qué sueñan los más pequeños, pues es imposible averiguarlo: «Suponemos que los niños sueñan cosas infantiles, pero no sabemos realmente qué». Los bebés pasan más horas en esta fase del sueño que los adultos. Lo que sí se sabe es que en esa etapa se produce una gran actividad cerebral, y que en ella participan zonas del cerebro distintas de las que intervienen en la vigilia.

Los recuerdos que se mantienen al despertar pueden ser simples (una imagen, un sonido, una idea, etc.) o muy elaborados. Los sueños más elaborados contienen escenas, personajes, escenarios y objetos, y éstos sólo serían posibles en los niños mayores y adultos.

Los bebés tendrían tanto sueños como recuerdos simples, no una sucesión de imágenes nítidas relacionadas entre sí, que sería posible hacia el segundo o tercer año de vida. Entonces las experiencias emocionales comienzan a cobrar mayor importancia.

En torno a los 18 meses, el pequeño empieza a referir lo que ha “visto” al principio en forma confusa y mezclada con la realidad, también por las dificultades para contar lo que ha soñado, ya que no ha desarrollado plenamente el lenguaje. Por tanto, solamente cuando ha adquirido mayor soltura lingüística existe evidencia de que sueña, lo que no significa que no lo haga meses antes, como hemos visto, y que sus sueños tengan relación con sus vivencias diurnas. Una vez se expresa mejor, puede empezar a contarnos cuáles son sus sueños.

Durante los dos años del niño son frecuentes las pesadillas, y será sólo a partir de los cinco años cuando el niño es espectador de su sueño antes que actor. Poco a poco, los sueños pueden hacerse más complejos introduciendo sensaciones, emociones y lenguaje.

En definitiva, aunque sabemos poco acerca de los sueños del bebé, o al menos sobre su contenido, cada vez es más evidente que los más pequeños sueñan. Y soñar es un modo más de descansar y aprender haciendo volar la imaginación, de modo que mejor que sueñen mucho...

RECUERDA QUE: La información contenida en este sitio tiene el propósito de ofrecer un conocimiento general, no tiene como fin el sustituir la consulta con el médico. Usted debe consultar con su médico si presenta alguna condición en su salud.

Fuente:
http://www.bebesymas.com/recien-nacido/los-suenos-del-bebe

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Consejos para una buena producción de leche

El bebé ya ha llegado, llevabas tiempo deseándolo, esperándole, y por fin está aquí. Llevas unas horas, quizás unos días con él, y parece que se coge bien al pecho, pero no estás muy segura. Tienes la sensación que pide muy a menudo, que no se queda satisfecho con las tomas y empiezas a pensar que tu leche no es buena o que quizás estás produciendo poca.

No, tu leche es buena, la leche de todas las mujeres es buena, así que entonces será quizás que produces poca. La familia empieza a verte nerviosa por el tema y también considera que el niño está mucho al pecho, así que empiezan a ofrecerte sus consejos: toma caldos, sopa, leche de almendras, cerveza, levadura de cerveza, leche, agua... lo que les parezca mejor para que produzcas más leche.

La duda es, ¿funciona?, ¿Hay algún alimento que aumente la producción de leche materna?, ¿Cuánto es mucho tiempo al pecho?.

Los bebés tienen que mamar a demanda, cuando ellos quieran, pero si demanda mucho, puede ser que esté pasando hambre, y si demanda lo normal, puede ser que todo vaya bien, pero que las personas del entorno consideren que mama mucho.

La leche artificial que nos dieron la mayoría de nuestras madres, se daba cada tres horas. La leche materna, en muchas ocasiones también era cada tres horas, porque era lo que se recomendaba entonces. Ahora se dice que es a demanda, y cuando se deja al bebé escoger cuándo y cuánto mamar, es difícil decir qué es lo normal. Pero así, por establecer un patrón, decir que lo habitual es que los bebés mamen cada hora y media, más o menos, y que habrá tomas en que volverá a pedir a la media hora de haber mamado y otras en que quizás esté dos o más horas sin pedir.

Esto, es solo una referencia. Habrá bebés que mamen más a menudo y sea normal y otros que dejen más tiempo y sea también normal. Lo importante para saber si el bebé está comiendo bien es saber si está haciendo deposiciones (hacen varias al día, pero debe haber alguna que sea relativamente abundante). El aumento de peso que se produce a medida que pasan los días, es el que nos dirá que está mamando bien.

¿Qué hacer entonces si tenemos la sensación de que no está comiendo suficiente? Pues pedir ayuda a alguien que sepa del tema. No es por menospreciar a las abuelas y sus consejos, pero cuando hay problemas de verdad se necesitan soluciones de verdad, y para ello hay que buscar ayuda del pediatra, la enfermera, la matrona o las asesoras de lactancia, para que revisen la posición del bebé y analicen las posibles causas de por qué el bebé no está tomando leche suficiente.

Posiblemente haya un mal agarre y por eso la succión no es eficaz. Si la succión no es correcta el bebé no saca suficiente leche, y si no está vaciando el pecho y no lo estimula bien, la producción se resiente. Dicho de otro modo, para que haya una correcta producción de leche debe haber una estimulación correcta del pecho, que lo vacíe en las tomas.

Si el bebé no lo hace, puede hacerse con extracción manual o con sacaleche, pero claro, lo ideal es que lo haga él para evitar ese paso intermedio. Por eso es importante, que alguien que sepa del tema valore las tomas con el bebé y vea si el agarre es correcto, si la posición se puede solucionar o si hay otros factores que podrían estar interviniendo en la producción de leche.

¿Y qué debe comer la madre? Pues lo que deben comer todas las mujeres y todos los hombres: una dieta equilibrada. Alimentos nutritivos dentro de una dieta equilibrada según el hambre que tenga y líquidos que sacien su sed, preferentemente agua.

RECUERDA QUE: La información contenida en este sitio tiene el propósito de ofrecer un conocimiento general, no tiene como fin el sustituir la consulta con el médico. Usted debe consultar con su médico si presenta alguna condición en su salud.


Fuente:
http://www.bebesymas.com/lactancia/hay-algun-alimento-que-aumente-la-produccion-de-leche-materna

viernes, 11 de septiembre de 2015

Uso de productos de belleza durante la lactancia

 Hay un gran número de productos y procedimientos que llevan la siguiente advertencia: “Consultar a tu médico antes de usar si estás embarazada o amamantando”. Esto incluye desde vitaminas, lociones, tinturas, esmaltes de uña, productos a base de plantas y productos de belleza como bronceadores, también saunas y tratamientos para el cabello. Las mujeres a menudo se preocupan por lo que puede y no puede dañar a su bebé, en eso se incluye los procedimientos y productos que utilizamos normalmente. Pero estos productos ¿pueden generar en mujeres embarazadas algún problema? ¿Las advertencias inscritas en ellos, es porque son realmente peligrosos?

En términos generales, los productos químicos, cualquiera que sean, son potencialmente dañinos para el feto y no se recomienda su uso al menos los tres primeros meses de gestación.

El embarazo puede tener múltiples efectos en el cabello de una mujer. Las fluctuaciones hormonales pueden producir cambios de color, de textura y hasta el adelgazamiento del cabello de una mujer durante su embarazo. Por eso, antes de acudir a la peluquería pregúntale a tu médico e infórmate.

Respecto a la coloración y tintes para el cabello, no hay consenso sobre qué tan dañino puede ser para el feto el efecto de estos productos. Por eso, algunos expertos recomiendan teñir el cabello después del primer trimestre de gestación, cuando el feto ya cuenta con sus órganos vitales formados, y aconsejan utilizar productos naturales o de origen orgánico para evitar el abuso de químicos, ya que todo pasará al feto a través de la placenta.

Sin embargo, el problema no es sólo el producto en sí, ya que las mujeres embarazadas tampoco toleran estar largos intervalos de tiempo sentadas debido a la circulación sanguínea que necesitan sus piernas y, además, su olfato se torna extremadamente sensible, por lo que los productos químicos pueden ocasionar molestias como náuseas y vómitos.

Rizar o planchar el pelo como antes (con pinzas o planchas eléctricas), no debiera generar complicaciones para ti ni para el bebé que está en el vientre. Ahora, si deseas aplicar rizos o alisados permanentes, las complicaciones podrían ser las mismas que en la coloración: molestias al estar mucho tiempo sentada, náuseas, mareos y vómitos. Tampoco se pueden descartar los posibles efectos del producto químico en el feto.

En definitiva, prefiere productos naturales que tengan pocos químicos. Aunque te sientas insegura, trata de arreglarte cambiando algo en tu vestuario o innovando en tus accesorios.

El maquillaje no es un problema para ti ni para el bebé mientras estés embarazada, pero procura no aplicarte cualquier cosa. De preferencia elige maquillaje hipoalergénico, no oleoso para que no tape los poros, evita los polvos compactos que no dejan a tu piel respirar libremente y, antes de acostarte, retira el maquillaje y humecta la piel para evitar su resequedad.

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Fuente:
http://www.facemama.com/embarazo/productos-de-belleza-en-el-embarazo.html

viernes, 4 de septiembre de 2015

El biberón y el bebé

Una de las grandes preocupaciones de cualquier padre (sino la primordial) es la alimentación de su bebé. En torno a este tema surgen muchas dudas: ¿Cómo saber qué cantidad de leche necesita? ¿Se queda con hambre, o por el contrario le estoy dando demasiado alimento? No te agobies, existen una serie de indicadores para saber si tu bebé se está alimentando correctamente o no.

Un recién nacido, sobre todo para los padres primerizos, suscita una gran cantidad de miedos y preocupaciones. Uno de los más importantes en estos primeros meses es la alimentación, ya que la principal misión de un bebé, en estos momentos, es crecer y desarrollarse.

Durante los 6 primeros meses de vida, la OMS recomienda lactancia materna exclusiva para alimentar al bebé. La leche materna contiene todos los nutrientes y defensas que el bebé necesita durante esta etapa. No existe una pausa concreta de alimentación en estos meses, sino que se recomienda dar de mamar al bebé a demanda, es decir, cuando él lo requiera. Unos bebés lo harán más veces al día y otros menos; los intervalos en unos serán de dos horas y en otros, de 4. Eso no debe preocuparnos, hay que tener en cuenta que cada niño, al igual que los adultos, necesita unas cantidades diferentes de alimento para saciarse.

No obstante, en los primeros meses los bebés maman más a menudo, generalmente cada 2 horas, y a medida que crecen espacian las tomas llegando a distanciarlas 3-4 horas o incluso más, hasta que comienza el destete y la alimentación complementaria.

En el caso que estés dando el pecho, no puedes saber con exactitud cuánta cantidad de leche estás dando a tu bebé. Para saber si lo estás haciendo correctamente o no, debes fijarte en lo siguiente:
  • Al menos uno de los dos pechos se vacía completamente de leche. 
  • La toma tiene que durar unos 10 minutos ya que el bebé tarda unos 5 minutos en extraer casi toda la leche y los 5 restantes, en succionar la leche del final de la toma, la más rica en grasa y con mayor aporte calórico. Sin embargo, ten en cuenta que hay bebés más lentos y otros más rápidos en mamar.
Si tu bebé ya está tomando biberón, es más fácil saber las cantidades que ingiere de leche en cada toma. Existe una fórmula general que se emplea para calcular la cantidad de leche que debe tomar un bebé según su peso: 74 ml de leche por cada 450 g de peso corporal a día. Es decir, si tu bebé pesa 4.500 g, deberás darle 740 ml de leche al día repartido en 6 o 7 tomas. Este cálculo es aproximado, siempre hay que atender a las demandas concretas de cada bebé y hacer caso a lo que te recomiende tu pediatra. Además, existen una serie de pautas que te indican si tu bebé se está alimentando correctamente o no:
  • Su crecimiento semanal.
  • Si llora al terminar de comer, o se queda tranquilo.
  • La frecuencia de las deposiciones.
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Fuente:
http://www.ordesa.es/saludemihijo/0-a-3-meses/cantidad-de-leche-para-el-bebe

viernes, 14 de agosto de 2015

La piel en el post parto


La nueva situación en tu vida, el cansancio y los cambios hormonales se ven reflejados en la salud de tu piel, por tanto es importante mantenerla en condiciones óptimas, pues al fin y al cabo es el punto de contacto principal con tu bebé.

El post parto es el momento propicio para renovar la piel. La epidermis necesita liberarse de las células muertas e impurezas que se han ido acumulando en la superficie. Para ello, debes realizar una exfoliación suave de la piel con productos adecuados que no la dañen. Por un lado, limpiarán la superficie de la piel y la notarás más suave y sedosa, mientras que por otro, la dejarán más receptiva para los tratamientos que utilices a continuación, como la crema antiestrías y las cremas o aceites humectantes.

El post parto es el momento clave para tratar las estrías. Estas no sólo se forman al distenderse la piel, sino también al volver a reacomodarse. Además, las estrías de aparición reciente pueden llegar a disminuir su apariencia si reciben los cuidados adecuados.

Tienes que elegir productos específicos con ingredientes que actúen como cicatrizantes como la rosa mosqueta y la vitamina K, y que estimulen la producción de colágeno para reparar la piel dañada.

La constancia también es clave en el tratamiento antiestrías. No debes olvidar aplicarla dos veces al día, por la mañana y por la noche, con movimientos circulares en la zona de los glúteos y piernas, abdomen y parte baja de la espalda.

La hidratación de la piel es un ritual de belleza que debemos realizar a diario, y más especialmente después del parto. Los aceites vegetales son una buena opción para hidratar tu piel a fondo, gracias a su textura suave y agradable para darte además un masaje reafirmante. Elige aceites o cremas que aporten firmeza y ayuden a reestructurar los tejidos, como los aceites vegetales de Argán, de almendras dulces o de aguacate, o bien los de rosa mosqueta, centella asíatica y jojoba, previamente diluidos.

Si prefieres la textura de las cremas puedes optar por alguna con ingredientes que aporten buena hidratación como el aceite de karité, que fija el agua a las células que forman la piel, así como firmeza, como el colágeno, la centella asiática, con propiedades reafirmantes y reestructurantes, elastina y vitamina E.

Si tu piel está muy reseca, puedes elegir una crema nutritiva específica para pieles secas.

La piel después del parto puede verse reseca y sin vitalidad. La alimentación y el agua pueden hacer mucho para evitarlo, de hecho es clave que la piel se nutra por dentro, además de recibir la humectación y las propiedades de las cremas y aceites que aplicamos.

Aumenta el consumo de frutas y verduras, especialmente alimentos antioxidantes, ricos en vitaminas y minerales que contribuyan a la producción de colágeno. No olvides los cereales y el omega 3, presente principalmente en los pescados grasos.

Tu cutis puede verse afectado por los cambios hormonales. Aunque tras el parto suele desaparecer el acné si ha aparecido durante el embarazo, no está demás mantener una adecuada limpieza del rostro, eliminando los restos de maquillaje o suciedad todas las noches. Utiliza un jabón o un gel de limpieza específico según tu tipo de piel. Dos veces al día aplícate una crema hidratante, mejor que sea fluída, y posteriormente el tratamiento que estés utilizando. Por su parte, la exfoliación debe ser suave y realizarse también semanalmente.

Si te han salido manchas durante el embarazo, lo que conocemos como cloasma o melasma, aplícate una crema hidratante con factor de protección solar alto. Las manchas tienden a atenuarse después del parto, e igualmente la exfoliación contribuirá a que desaparezcan. Aún así, si el problema persiste, hay cremas específicas para eliminar las manchas. Consulta siempre con el médico antes de realizarte cualquier tratamiento blanqueante.

RECUERDA QUE: La información contenida en este sitio tiene el propósito de ofrecer un conocimiento general, no tiene como fin el sustituir la consulta con el médico. Usted debe consultar con su médico si presenta alguna condición en su salud.

Fuente:
http://www.bebesymas.com/postparto/la-piel-necesita-cuidados-especiales-tras-el-parto

viernes, 7 de agosto de 2015

La leche materna y sus beneficios

La leche materna se ha ganado el título del "alimento ideal" porque tiene la composición justa para las diferentes etapas de desarrollo del bebé, pero también tiene beneficios para su sistema inmunológico y su salud a largo plazo (como prevención de la obesidad y mayor coeficiente intelectual).
El calostro contiene una sustancia llamada inmunoglobulina A secretora, la cual forma una capa protectora sobre las membranas mucosas en los intestinos, nariz y garganta de tu bebé, precisamente las partes más susceptibles a virus, bacterias e infecciones. Aunque tu bebé recibe apenas unas gotitas, esa es la cantidad justa que puede consumir, pues al nacer la capacidad del estómago de tu bebé es apenas siete mililitros (el tamaño de una canica grande).

A pesar de que la causa de la muerte súbita infantil aún no se conoce a ciencia cierta, las estadísticas sobre lactancia materna apuntan a que los bebés que toman leche materna tienen un riesgo entre 60% y 73% menor de sufrir este síndrome.

La leche materna ofrece la combinación ideal de nutrientes para el bebé, incluyendo las vitaminas, proteínas y grasas que necesita. Además, su composición cambia conforme crece el bebé, de modo que satisface las necesidades en sus diferentes etapas de desarrollo. En algunos casos, tu bebé puede requerir suplementos de vitamina D y hierro, en cuyo caso tu médico te lo haría saber.

La lecha materna contiene anticuerpos que le ayudan a tu bebé a combatir diferentes tipos de virus, bacterias e infecciones. Pero aún más importante, debido a que provienen de la madre, los anticuerpos que se transmiten son específicamente aquellos que le permiten combatir los peligros a los que tu bebé está expuesto en su medio ambiente. Ninguna fórmula podría brindar este beneficio personalizado. Por eso –y con mucha más razón– si estás enferma con un virus leve, debes amamantar a tu bebé, pues lejos de contagiarlo le transmites las defensas que tu cuerpo ha creado para combatirlo (a menos que tu médico lo contraindique, por supuesto).

Los bebés que se alimentan con lecha materna exclusivamente durante los primeros seis meses de vida tienen menos infecciones en el oído, enfermedades respiratorias (incluyendo asma), y molestias digestivas e intestinales. En general, los bebés que toman leche materna también tienen menos visitas al médico y hospitalizaciones. El estudio "Los riesgos para madres y bebés al no dar de mamar", asegura que la probabilidad de padecer infecciones en el oído es doble para los niños que se alimentan solo con fórmula. Estos pequeños también tienen un riesgo 2.8 veces mayor de padecer infecciones gastrointestinales. Y aún cuando los bebés amamantados se enferman, sus condiciones son menos severas y mejoran con más rapidez.

La lactancia materna también podría estar vinculada con un mayor nivel de coeficiente intelectual y mejor desarrollo de algunas destrezas. El estudio publicado en la revista Obstetricia y Ginecología señala que los bebés que empezaron a comer otros alimentos desde los cuatro meses (en lugar de los seis meses de lactancia exclusiva recomendada) duraron más en aprender a gatear y caminar que quienes tuvieron lactancia exclusiva hasta los seis meses. Y al alcanzar los seis años de edad, los niños que tomaron leche materna el tiempo recomendado obtuvieron 7,5 puntos más en una prueba de coeficiente intelectual verbal. Aunque existe controversia sobre la certeza de este beneficio, los expertos están de acuerdo en que daño no le hace.

Los bebés alimentados con leche materna también sufren menos alergias a alimentos, factores ambientales y en la piel. El bebé está expuesto a menos alérgenos en los primeros meses de vida, que es la etapa más susceptible y la cubierta protectora que ofrece el calostro evita que potenciales alérgenos penetren. La lactancia materna es de vital importancia si la familia del bebé tiene historial de alergias. Esto previene incomodidades en el bebé relacionadas con su incipiente sistema digestivo, incluyendo diarrea, estreñimiento y cólico. Además, el cuerpo de tu pequeño puede aprovechar mejor los nutrientes en la leche materna.

Como la leche materna contiene la nutrición exacta que tu bebé requiere y la cantidad consumida es autorregulada, tu pequeño tiene mejores probabilidades de aumentar el peso justo y comer únicamente la cantidad necesaria. Este beneficio se prolonga hasta la adolescencia y vida adulta.

La nutrición en las primeras etapas de la vida del bebé es determinante en el desarrollo del sistema inmunológico del bebé. A largo plazo, la leche materna te ayuda a proteger a tu bebé contra algunos tipos de cáncer infantil, diabetes, presión arterial elevada, altos niveles de colesterol y enfermedades en los intestinos (Chron y colitis ulcerosa).

RECUERDA QUE: La información contenida en este sitio tiene el propósito de ofrecer un conocimiento general, no tiene como fin el sustituir la consulta con el médico. Usted debe consultar con su médico si presenta alguna condición en su salud.

Fuente:
http://embarazoyparto.about.com/od/Postparto/a/10-Beneficios-De-La-Lactancia-Materna-Para-El-Bebe.htm

martes, 21 de julio de 2015

El primer baño

 Al principio, todo lo que necesita tu recién nacido es que lo limpies con un pañito suave y humedecido en agua tibia. Antes de darle su primer baño, es recomendable que esperes hasta que se le caiga el cordón umbilical, lo que por lo general ocurre entre 10 y 14 días después del nacimiento.

Cuando tu bebé esté listo para que lo bañes en una bañerita, puedes usar solo agua. Si usas jabón, asegúrate que sea especial para bebés para que no irrite su piel.

La mayoría de los pediatras recomiendan bañar a un bebé de pocos meses solo dos o tres veces a la semana (especialmente si parece que no le gustan mucho los baños). Y es que los bebés no sudan como los adultos, y no se ensucian como los niños pequeños, así que los baños regulares no son realmente necesarios.

Desde el punto de vista de la higiene, basta con bañar a los bebés dos o tres veces por semana. El resto de los días se le puede asear con una esponja vegetal y agua templada y limpiar los pliegues de las piernas, los brazos y el cuello con un aceite especial para bebés. Los pediatras recomiendan no usar jabón durante los primeros días, ya que éste elimina la capa de grasa que recubre la piel del bebé al nacer.

Aunque no hay motivo para limitar el tiempo del baño, durante las primeras semanas es preferible que no dure demasiado (tres o cuatro minutos es suficiente). A los tres meses puede alargarse unos 10 minutos y a los seis un cuarto de hora. Si el día es caluroso y el bebé se encuentra a gusto puede alargarse su duración unos minutos más, procurando que el agua no se enfríe.

Sin embargo, en muchos de nuestros países es común bañar a un bebé de pocas semanas a diario. No hay inconveniente con un baño diario, si ésto es lo que prefieres. Además, si notas que tu bebé se calma cuando lo bañas, quizá quieras incorporar el baño como parte de su rutina a la hora de dormir.


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jueves, 16 de julio de 2015

Depresión Post Parto


La depresión post parto es una depresión moderada a intensa, en una mujer después de dar a luz y que se puede presentar poco después del parto o hasta un año más tarde. La mayor parte del tiempo ocurre dentro de los primeros tres meses después del parto. La causas exactas de la depresión post parto se desconocen. Los cambios hormonales durante y después del embarazo pueden afectar el estado anímico de una mujer.

Muchos otros factores, distintos a los hormonales, pueden afectar el estado anímico durante este período:
  • Cambios en el cuerpo, a raíz del embarazo y el parto
  • Cambios en las relaciones laborales y sociales
  • Tener menos tiempo y libertad para sí misma
  • Falta de sueño
  • Preocupaciones acerca de su capacidad para ser una buena madre
Usted puede tener mayores probabilidades de experimentar depresión post parto, si:
  • Tiene menos de 20 años
  • Actualmente consume alcohol, alucinógenos o fuma (también ocasionan riesgos serios para la salud del bebé)
  • No planeó el embarazo o tuvo sentimientos contradictorios acerca de éste
  • Tuvo depresión, transtorno bipolar o un trastorno de ansiedad antes del embarazo o en un embarazo anterior
  • Vivió un hecho estresante durante el embarazo o el parto, por ejemplo: una enfermedad, muerte o padecimiento de un ser querido, un parto difícil o de emergencia, un parto prematuro o una enfermedad o anomalía congénita en el bebé.
  • Tiene un familiar cercano que haya experimentado depresión o ansiedad
  • Tiene una mala relación con la pareja o es soltera
  • Tiene problemas financieros o de vivienda
  • Tiene poco apoyo de la familia, de los amigos o del cónyuge o la pareja
Una madre primeriza que tenga cualquier síntoma de depresión post parto debe ponerse en contacto con el médico o la enfermera en seguida para conseguir ayuda.

Aquí se presentan algunas otras sugerencias útiles:
  • Solicitar a su compañero, familia y amigos, ayuda con las necesidades del bebé y el hogar
  • No esconda sus sentimientos. Hable acerca de ellos con su compañero, familia y amigos
  • No haga ningún tipo de cambios mayores en su vida durante el embarazo o inmediatamente después de dar a luz
  • No intente hacer demasiado o ser perfecta
  • Saque tiempo para salir, visitar a los amigos o pasar tiempo sola con su compañero
  • Descanse lo más que pueda. Duerma cuando el bebé esté durmiendo
  • Hable con otras madres o únase a un grupo de apoyo
El tratamiento para la depresión después del parto con frecuencia incluye medicamentos, terapia o ambos. La lactancia influirá en qué medicamentos le recomiende el médico. Es posible que la remitan a un especialista en salud mental. La terapia conductual cognitiva (TCC) y la terapia interpersonal (TIP) son tipos de psicoterapia que a menudo ayudan para la depresión post parto. Los grupos de apoyo pueden ser útiles, pero no deben reemplazar a los medicamentos y la psicoterapia, si usted tiene depresión post parto.

Tener apoyo social bueno de la familia, los amigos y los compañeros de trabajo puede ayudar a reducir la gravedad de la depresión post parto.

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Fuente:
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/007215.htm

martes, 23 de junio de 2015

Las vitaminas necesarias para el embarazo

 Las vitaminas y minerales desempeñan una función muy importante para el desarrollo de todas tus funciones vitales y las de tu bebé. Durante el embarazo, necesitas una cantidad superior a la habitual de hierro, yodo y ácido fólico. Otros nutrientes importantes son el calcio, el zinc y las vitaminas A, C y D.

Tomar suplementos vitamínicos prenatales asegura la ingesta de las cantidades extra necesarias de yodo, hierro y ácido fólico. Una dieta equilibrada debería aportar el resto de vitaminas y minerales que necesitas durante el embarazo. Consulta con tu médico si tienes dudas acerca de los suplementos que necesitas.

El ácido fólico, también conocido como folato, es un tipo de vitamina B importante para mujeres embarazadas. Tomar 400 microgramos de ácido fólico a diario durante el mes anterior al embarazo y 600 microgramos diarios a lo largo de la gestación puede ayudar a prevenir los llamados defectos del tubo neural, malformaciones cerebrales y de la médula espinal. El folato se encuentra en vegetales de hoja verde, pan, cereales integrales y algunos frutos secos, y es posible encontrar productos como pan, cereales de desayuno o zumos enriquecidos con folato; sin embargo, aun tomando estos alimentos es difícil conseguir las cantidades recomendadas de ácido fólico a través de la dieta, por lo que se recomienda que toda mujer embarazada o que quiera quedarse embarazada tome un suplemento vitamínico diario que contenga la cantidad recomendada de ácido fólico.

Tu cuerpo utiliza el hierro para producir una sustancia que permite a los glóbulos rojos transportar el oxígeno a todos tus órganos y tejidos. Durante el embarazo, necesitas una cantidad extra de hierro (aproximadamente el doble de la cantidad recomendada para mujeres no embarazadas), ya que, desde los inicios de la gestación, tu volumen de sangre aumenta, y con él la necesidad de hierro para suministrarte oxígeno a ti y a tu bebé. Si tu consumo de hierro no es suficiente, puedes desarrollar anemia.

La dosis diaria de hierro recomendada durante el embarazo es de 27 miligramos, y puede encontrarse en la mayoría de suplementos vitamínicos prenatales. Además, también puedes consumir alimentos ricos en hierro, como carne roja, mariscos, legumbres, cereales de desayuno fortificados o zumo de ciruela. Ten en cuenta que el hierro se absorbe más fácilmente si los alimentos ricos en hierro se toman junto con alimentos ricos en vitamina C, como pueden ser los cítricos o el tomate. De la misma manera, algunos alimentos, como el té, el café y los cereales de grano entero, pueden dificultar su absorción.

El calcio se utiliza para construir los huesos y los dientes de tu bebé. Toda mujer mayor de 19 años, embarazada o no, debería ingerir 1.000 miligramos de calcio al día, y la cantidad asciende a 1.300 miligramos diarios entre los 14 y los 18 años. La leche y los lácteos, como el queso o el yogurt, son la mejor fuente de calcio en tu dieta, además de contener proteínas, riboflavina y vitamina B12, pero si tienes problemas de intolerancia a la lactosa puedes obtener calcio de otras fuentes, como la leche de avena o de almendra enriquecida, el tofu, el brócoli, las coles de Bruselas, la col, el camote, las legumbres, las verduras de hoja verde, las sardinas o las almendras, o bien de suplementos específicos.

La vitamina D trabaja junto al calcio para ayudar al desarrollo de los huesos y los dientes del bebé. Además, es esencial para asegurar que tenga una piel sana y una buena capacidad visual. Toda mujer, embarazada o no, necesita 600 unidades internacionales (15 microgramos) de vitamina D a diario; durante el embarazo y la lactancia, este aporte debe proveer al bebé con suficientes reservas de vitamina D para sus primeros meses de vida. La leche enriquecida con vitamina D y los pescados grasos, como el salmón, son buenas fuentes de esta vitamina; por otro lado, la exposición al sol también activa la producción de vitamina D, por lo que es conveniente tomar el sol, siempre con moderación y usando la protección adecuada.

El consumo de yodo es importante para asegurar el correcto desarrollo del cerebro y el sistema nervioso del bebé. Las principales fuentes naturales de yodo en la dieta son la sal yodada, el marisco en general, el pescado, los huevos y las algas, pero es difícil obtener los 150 microgramos diarios recomendados durante el embarazo a partir de esas fuentes. Por ello, se recomienda tomar un suplemento vitamínico prenatal que contenga yodo desde el momento en que se considere la posibilidad de embarazo y hasta finalizar la lactancia.

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Fuente:
http://inatal.org/el-embarazo/peso-y-dieta/80-claves-de-la-dieta-en-el-embarazo/79-que-vitaminas-y-minerales-se-deben-tomar-con-mayor-cantidad-durante-el-embarazo.html

miércoles, 17 de junio de 2015

El reflujo en el bebé

A menudo, el estómago del lactante no se "cierra" correctamente y expulsa cantidades de leche en forma de reflujo. Este trastorno tiene algunos riesgos en la salud del bebé y es aconsejable ponerle remedio mediante el tratamiento correcto.

El síntoma más común son los vómitos después de cada toma. Aparte de eso, se puede notar que el bebé llora aparentemente sin motivo y con persistencia, se muestra irritable, tiene dificultad para dormir, tose con frecuencia, da arcadas o se niega a comer. En consecuencia, el bebé puede no ganar peso, su crecimiento se puede estancar, o puede, en casos más graves, padecer una inflamación en el esófago, e incluso una úlcera.

Las consecuencias más comunes del reflujo gastroesofágico en los bebés son la esofagitis (el esófago se irrita fácilmente si entra en contacto con los jugos gástricos) y las complicaciones respiratorias (con violentas crisis de tos en el niño). La consecuencia es que el esófago se inflama y produce en el niño una sensación de ardor muy molesta. Por este motivo, el pequeño llora con frecuencia. En los casos más graves, la inflamación profundiza en la pared del esófago y, cuando se cura, su cicatriz puede provocar un estrechamiento de dicho órgano.

La mejor forma de suavizar los síntomas del reflujo es mantener al bebé en posición vertical después de su alimentación, evitar moverlo demasiado, y hacerle eructar varias veces mientras toma el biberón o le das de mamar. Es recomendable también que le des de comer más veces y en menor cantidad. A partir del tercer o cuarto mes, se puede espesar la leche y controlar que los agujeros del biberón sean del tamaño adecuado para que el bebé no trague aire al comer. Aparte de eso, es necesario evitar las grasas, las frituras, el chocolate, zumos cítricos, bebidas con gas y yogurt.

Es aconsejable que el bebé duerma ligeramente incorporado. Puedes ponerle un cojín debajo de su almohada. Si notas que los síntomas siguen y que están perjudicando la salud de tu bebé, consulta con su pediatra para que establezca un diagnóstico.

Para tratar un caso de reflujo, hay que considerar la edad y los síntomas de los bebés. Algunos pueden no precisar tratamiento y sólo necesitan seguir unas recomendaciones para aliviar los síntomas. Otros, en cambio, puede que necesiten de medicamentos. Pero, en poquísimos casos, se indica una cirugía.

El reflujo se convierte en una preocupación cuando, al volver el alimento del estómago al esófago, se vierte en el conducto de aire. Eso puede causar problemas de respiración, asma, neumonía y, en algunos casos, el síndrome de muerte súbita del lactante. Los casos más graves son tratados con fármacos, que ayudan a neutralizar la acidez del estómago. Los efectos de los medicamentos son tan eficaces que, en pocos casos, se llega a indicar una cirugía.

RECUERDA QUE: La información contenida en este sitio tiene el propósito de ofrecer un conocimiento general, no tiene como fin el sustituir la consulta con el médico. Usted debe consultar con su médico si presenta alguna condición en su salud.

Fuente:
http://www.guiainfantil.com/salud/cuidadosespeciales/reflujo/index.htm
http://www.mibebeyyo.com/bebes/crecimiento/1-3-meses/reflujo-remedios-307

martes, 9 de junio de 2015

La alimentación en la Lactancia Materna

A las dudas sobre la crianza de sus hijos, algunas madres recientes añaden las de su propia alimentación: ¿qué debo comer mientras amamanto al bebé?, ¿y qué evitar?, ¿dará mal sabor a la leche?, ¿me pondré como una vaca por darle el pecho? Por suerte, la mayoría de las madres llevan una dieta excelente si siguen sus instintos. Tanto si la mujer da el pecho como si no, puede comer lo que quiera y en la cantidad que desee. Aquí encontrarás las respuestas a esas preguntas que pueden inquietarte.

La dieta sana para una madre lactante es igual que para todo el mundo: una base de cereales (pan, arroz, pasta) y legumbres (lentejas, guisantes, garbanzos, alubias), complementada con frutas o verduras y carne y pescado de vez en cuando. Conviene no abusar de azúcar y dulces, aperitivos salados, refrescos azucarados, grasas, etc.

Tu apetito marcará las cantidades. Casi nunca se equivoca y los errores no pasan desapercibidos: si te adelgazas varios kilos, es que necesitas comer más, y si engordas, es que necesitas comer menos.

Si das el pecho, solo hay que comer algo más. Durante la lactancia, lo mismo que durante el embarazo, el metabolismo de la mujer cambia, y aprovecha mucho mejor la energía de los alimentos.

No es malo comer patatas fritas, ni mayonesa, ni pasteles, siempre que no sean los únicos componentes de la dieta. Lo que come la madre influye muy poco en la composición de la leche. Aunque no te alimentes bien, tu leche sigue siendo excelente. Te conviene seguir una dieta equilibrada por tu salud, no por la de tu hijo.

Algunos alimentos cambian el sabor de la leche (ajos, cebollas, espárragos, alcachofas, especias), pero no hacen que el niño coma más o menos. Si después de comer cierto alimento el bebé se pone nervioso al pecho y no quiere mamar, ya sabes que no le gusta y, si quieres, puedes evitarlo. De todas formas, como el sabor de la comida ya pasa a través de la placenta, no suele haber ningún problema con alimentos que suele consumir la madre, ya que su hijo está acostumbrado.

Ningún alimento que tome la madre causa gases en su hijo. Esta es una creencia falsa. Ciertos alimentos producen gases en el intestino durante la digestión. Pero ese gas no puede pasar a la leche, porque para hacerlo tendría que pasar por la sangre.

Alergias: si el niño es alérgico a algún alimento, el pediatra te recomendará que dejes de comerlo durante la lactancia.

Una parte de lo que se engorda durante el embarazo son reservas para la producción de leche. La mayoría de las madres mantienen el peso durante los primeros tres meses, y solo luego empiezan a perder de forma natural. Si la mujer no da el pecho, tal vez tenga que vigilar un poco su dieta y hacer más ejercicio. Si de verdad hace falta perder peso, una dieta de unas 1.750 calorías al día permite adelgazar paulatinamente (5 kilos en 10 semanas), sin que se altere la producción de leche.

Recuerda además que la comida alimenta igual fría que caliente, no es necesario comer cada día a la misma hora, y picotear es más sano que hacer tres comidas al día. Comer lo mismo, pero más repartido, es mejor para la tensión, el azúcar y el colesterol, y puedes picotear muchas cosas que no son porquerías (fruta, un bocadillo, una zanahoria, un trozo de queso, unas almendras). Un truco: si te acostumbras a preparar el doble de cada receta, te sobrará para la cena, o para congelar. El microondas es muy útil para descongelar y calentar restos.

Nuestra dieta habitual ya los contiene y para que la leche materna fuera deficitaria en alguna vitamina, la mujer tendría que haber enfermado primero.

Si ha perdido mucha sangre durante el parto, es posible que tenga anemia y necesite hierro. Si no es así, basta con el hierro que contienen los alimentos. Cuando se da el pecho, la menstruación se retrasa varios meses, así que la madre no pierde hierro, sino que lo ahorra.

Tampoco necesita suplementos de calcio. Durante los primeros seis meses de lactancia, todas las madres pierden calcio de sus huesos a consecuencia de los cambios hormonales . A partir de los seis meses, el metabolismo cambia, y los huesos acumulan calcio, aunque la madre no tome ningún suplemento.

Una dieta variada contiene mucha vitamina B12, pero ningún alimento de origen vegetal la lleva. Los vegetarianos estrictos deben tomar suplementos toda su vida. Esto es especialmente importante en el embarazo y la lactancia.

RECUERDA QUE: La información contenida en este sitio tiene el propósito de ofrecer un conocimiento general, no tiene como fin el sustituir la consulta con el médico. Usted debe consultar con su médico si presenta alguna condición en su salud.

Fuente:
http://www.serpadres.es/bebe/lactancia-alimentacion/articulo/alimentacion-madre-lactancia-materna
http://espanol.babycenter.com/a900940/alimentaci%C3%B3n-para-una-mam%C3%A1-lactante-saludable

martes, 2 de junio de 2015

Cólico en los bebés


Los cólicos del lactante, también conocidos como espasmos o contracciones dolorosas del intestino, se caracterizan por largos episodios de llanto, que se producen durante los primeros meses de vida del bebé.

Las madres sufren especialmente, pues no entienden el motivo del llanto y se sienten impotentes para consolar a su bebé. Se detectan fácilmente cuando el bebé deja de estar callado y tranquilo, y empieza a llorar y a gritar al final de cada tarde y al principio de la noche. El llanto pasa a ser constante y puede durar hasta tres horas, ya que no existe nada que pueda evitarlo. Los padres se desesperan y se frustran para terminar, y al final, muy cansados. Esta situación es la que define a los cólicos del lactante, que suelen ser más propios de los primogénitos que de los segundos o terceros.

Con suerte podrás identificar un desencadenante y así eliminarlo enseguida. Pero, si no es así, debes poner en marcha algunos consejos generales que permitan distraer y calmar a tu bebé durante la fase aguda del cólico.

Algunos consejos para aliviar el cólico del lactante en el bebé son:
  • Contacto piel con piel: Acunar al bebé en los brazos es una de las medidas más efectivas. Las mochilas portabebés pueden ser de gran ayuda para los padres.
  • Movimiento: Mecer al bebé puede calmarle cuando esté llorando. Lo puedes mecer en los brazos, en la cuna o en una sillita tipo columpio (cuando ya controle la cabeza).
  •  Música: El canto, las nanas o la música que escuchabas durante tu embarazo pueden servir de calmante para los bebés en pleno llanto. Incluso el ruido de una aspiradora puede funcionar a la hora de entretener al bebé.
  • Chupón: El uso del chupón también puede calmar el sufrimiento de tu bebé. El chupón supone un gran ansiolítico para los bebés y su nerviosismo se apacigua cuando sufren los cólicos.
  • Posición vertical: Para ayudar al movimiento de gases y disminuir la acidez. Es conveniente que lleves a tu bebé en posición vertical. Le ayudará a expulsar los gases que le están molestando.
  • Masajes: El masaje contra los cólicos que se realiza presionando con movimientos circulares, en el sentido de las agujas del reloj, tus manos en su abdomen puede aliviar sus molestias. El masaje en la espalda del bebé también es recomendable, así como colocar una toalla templada-caliente en el abdomen del bebé.
RECUERDA QUE: La información contenida en este sitio tiene el propósito de ofrecer un conocimiento general, no tiene como fin el sustituir la consulta con el médico. Usted debe consultar con su médico si presenta alguna condición en su salud.

Fuente:
http://www.guiainfantil.com/salud/cuidadosespeciales/colicos/soluciones.htm

martes, 26 de mayo de 2015

Regresar al trabajo después del parto


Aunque la futura mamá adore su profesión o su lugar de trabajo y no piense en abandonarlo cuando nazca su bebé, lo cierto es que una vez en casa con el pequeño las decisiones no se muestran tan claras. De hecho, nada continúa igual cuando se incorpora el bebé a la vida familiar: las rutinas cambian y los horarios y el descanso dependen más de sus necesidades que de la organización que quiera imponer la mamá, por segura y firme que sea. Por eso, si bien muchas mamás están de acuerdo en seguir con su vida laboral después de la licencia por maternidad, necesitan contar con redes de sostén solidario a su alrededor.

La culpabilidad es un sentimiento normal en las madres trabajadoras, al que se une el miedo a que la maternidad les deje en una vía muerta profesional. Hay que analizar estas emociones y transformar lo que paraliza y entristece. Las mujeres que se incorporan al trabajo después de la maternidad pasan por diferentes etapas:
  • Tristeza o alivio. En los días previos a la vuelta al trabajo algunas madres llegan a sufrir una depresión post-parto tardía. Pero también es posible que se sientan aliviadas y consideren el trabajo como una vía de escape de una maternidad que no acaban de controlar. Se debe pensar en los aspectos positivos de la reincorporación (recursos económicos, experiencias nuevas, realización personal…).
  • Culpabilidad. Los primeros días, la madre siente que abandona a una criatura que depende por completo de sus cuidados. Es muy frecuente que le cueste afrontar la primera despedida de su hijo. Sin embargo, debe convencerse de que el niño estará bien y decirle adiós con una sonrisa: el bebé entenderá que aunque la madre se vaya, volverá.
  • Ansiedad. La madre alimenta sus temores anticipando situaciones de desastre: ¿Le tratará mal la niñera? ¿Se habrá puesto enfermo?. Puede llegar a llamar a casa veinte veces al día, sentir celos de la persona que se queda al cuidado del niño y hasta sufrir trastornos respiratorios o alimenticios. Por eso, es mejor organizar el tiempo con antelación y tomar las riendas de la crianza del hijo. La madre debe explicar a todos (al bebé, a la niñera, a la abuela, etc.) que ella y su pareja son los responsables de cuidar, educar y establecer las normas.
Por su parte, el bebé también vivirá la vuelta al trabajo de su madre con inseguridad, ya que estos cambios no surgen de su desarrollo madurativo y se le hacen difíciles de entender. Pero aun reconociendo que le sometes a un pequeño trauma, no por ello debes abandonar tu trabajo si no es lo que deseas.

El comportamiento de tu hijo dependerá, en gran parte, de su edad. Saberlo te ayudará a hacerle más fácil la separación, actuando según sus necesidades:
  • Antes de los 8 meses el trauma para tu bebé será menor porque todavía es muy pequeño y le resulta más fácil quedarse con otras personas, Dedica tiempo a estrechar sus lazos afectivos, ya que puede que al principio te rechace cuando vuelvas a casa tras el trabajo. Abrázale a menudo, mímale, procura que siga en contacto con tu piel e intenta seguir dándole el pecho para reforzar vuestro vínculo.
  • Entre los 8 y los 18 meses los lazos afectivos que existen entre ustedes son fuertes y el impacto de la separación será mayor. Pasará por una crisis y no querrá estar con nadie más que con la madre. Es normal que temporalmente duerma intranquilo, esté triste o tenga conductas agresivas. Déjale que exprese sus sentimientos y después intenta tranquilizarle y explicarle la nueva situación. Mantener las rutinas e informarle de las separaciones y los reencuentros le ayudará a comprender que su mamá volverá pronto.
  • Después de los 18 meses, el vínculo afectivo entre madre e hijo es indestructible y el niño vivirá más dramáticamente la separación. Es posible que sufra un retroceso temporal en alguna faceta de su desarrollo y retome hábitos que ya tenía superados, como hacerse pis o pedir el chupete. Es bueno que satisfagas esa necesidad temporal y que no hagas otros cambios que aumenten su inseguridad.
En todo caso, no dejes que estas pequeñas crisis te hundan y convéncete de que eres perfectamente capaz de cuidar a tu hijo, entregarte a las obligaciones del trabajo y disfrutar de la vida. Ten paciencia y no seas dura contigo misma. Si te sientes segura, asumirás un poco de rechazo por parte de tu hijo como parte de tu labor de madre y él sentirá que tienes en cuenta sus sentimientos. Piensa que durante el resto de su vida tu hijo desplegará la alegría que aprendió de ti y de tu pareja.

RECUERDA QUE: La información contenida en este sitio tiene el propósito de ofrecer un conocimiento general, no tiene como fin el sustituir la consulta con el médico. Usted debe consultar con su médico si presenta alguna condición en su salud.


Fuente:
http://www.crecerfeliz.es/Parto-y-Maternidad/Postparto/Todo-sobre-la-vuelta-al-trabajo-de-las-mamas/Todo-sobre-la-vuelta-al-trabajo-de-las-mamas
http://www.materna.com.ar/Embarazo/Vinculos-en-el-embarazo/Articulos-Vinculos-en-el-Embarazo/licencia_por_maternidad_volver_o_no_a_trabajar/Articulo/ItemID/4215/View/Details.aspx

martes, 19 de mayo de 2015

El calostro


El calostro es la primera leche que producen tus pechos durante el embarazo. La mayoría de las futuras mamás ni siquiera saben que lo tienen, hasta que sus senos empiezan a gotear un poco de esa leche a finales del embarazo. Tu cuerpo empieza a producir calostro cuando tienes de tres a cuatro meses de embarazo y es posible que tus pechos goteen un poco de éste durante el embarazo.

El calostro sale en poca cantidad después del parto. Pero no te preocupes si la cantidad te parece insuficiente porque es justo lo que el bebé necesita en ese momento. El calostro está lleno de grasas, proteínas y anticuerpos que protegen a tu bebé de infecciones y activan su sistema inmunitario. El aparato digestivo del bebé está empezando a funcionar y sólo necesita esas pequeñas cantidades de alimento.

El calostro tiene además un efecto laxante que estimula las primeras deposiciones del bebé llamada meconio.

Cuando alimentas a tu bebé con calostro es como si le administraras su primera vacuna. En una ocasión una persona calculó que si el calostro humano se pudiera fabricar comercialmente con todos los anticuerpos e inmunoglobulinas que contiene, tendría un costo de alrededor de $80 dólares por onza (28 gramos).

El color del calostro varía. Éste puede ser transparente, blanco o amarillo fuerte (parecido al dorado). Ten en cuenta que la producción a gran escala de leche materna comienza dentro de las 48 a 96 horas siguientes al parto.

Si lo comparamos con la leche materna, ambos tienen componentes antiinfecciosos tanto humorales (inmunoglobulinas, enzimas, lactoferrina, factor bífido, prostaglandinas y otras sustancias inmuno reguladoras) como celulares (macrófagos, linfocitos, granulocitos neutrófilos), pero se observan algunas diferencias. Destacan el color y la consistencia. El calostro pasa de ser amarillento y grueso, a una leche blanca (generalmente) y más ligera.

El calostro contiene menos cantidades de lactosa, grasa y vitaminas hidrosolubles, mientras que contiene mayor cantidad de proteínas y vitaminas liposolubles (E, A, K), carotenos y algunos minerales como sodio (que le confiere al calostro un sabor ligeramente salado) y zinc.

El abundante componente celular del calostro (macrófagos, neutrófilos, linfocitos B y T) es secretado por la vía paracelular, a través de soluciones de continuidad entre las células alveolares.

Como hemos comentado, en el calostro destaca la alta la concentración de las proteínas protectoras Ig A y lactoferrina, y aunque se diluyen al aumentar la producción de leche, se mantiene una producción diaria importante más adelante.

A partir del cuarto día se produce la leche de transición que dará paso a la leche madura, siempre de acuerdo a las necesidades del bebé. El calostro es el primer y fundamental alimento del bebé que le proporciona todo lo necesario para sus primeros días de vida.

RECUERDA QUE: La información contenida en este sitio tiene el propósito de ofrecer un conocimiento general, no tiene como fin el sustituir la consulta con el médico. Usted debe consultar con su médico si presenta alguna condición en su salud.

Fuente:
http://espanol.babycenter.com/x15300005/qu%C3%A9-es-el-calostro
http://www.bebesymas.com/lactancia/que-es-el-calostro

jueves, 14 de mayo de 2015

Ejercicios Post-Parto


Después del nacimiento del bebé, el cuerpo de la madre va reorganizándose hasta que los órganos vuelven a su lugar, y hacer ejercicios puede ser muy positivo para la recuperación física. Aquí, algunos ejemplos para ir empezando.

Durante el embarazo, la zona abdominal ocupa un lugar privilegiado en nuestro cuerpo, al albergar en su interior nada más y nada menos que a nuestro hijo. Muy bruscamente, con el parto, se produce una transformación tan grande en el esquema corporal, que muchas veces cuesta reencontrarse con el propio cuerpo. Pocos días después del nacimiento del bebé, el abdomen se ve abultado, pero como ya no es el espacio de contención del hijo, la madre suele verse “gorda”, aún cuando no tenga exceso de peso. Y el hecho de que los músculos abdominales se recuperen del gran estiramiento que experimentaron suele verse como algo milagroso.

Lo que sucede es que, inmediatamente después del parto, se produce una serie de contracciones —que se repiten después de éste así como también cuando se amamanta— que hacen que progresivamente todos los órganos vuelvan a su lugar, si bien el cuerpo no será exactamente igual al de antes.

Los ejercicios adaptados a la etapa post-parto de la mujer deben realizarse de manera progresiva, controlada, adaptándose a las necesidades y posibilidades de cada mamá. La gimnasia post-parto y la práctica de ejercicio físico debe iniciarse una vez transcurrida la cuarentena, siempre y cuando se cuente con la autorización del ginecólogo.

Algunos ejercicios recomendables en el post-parto son:

Ejercicios de Kegel: Los primeros ejercicios que debe hacer una mujer tras dar a luz, son los que permiten fortalecer y tonificar la musculatura del suelo pélvico. Los músculos vaginales pueden empezar a tonificarse diez días después del parto, sobre todo, si hay episiotomía.

Abdominales: Recuperar un abdomen firme y plano requiere esfuerzo y paciencia. El trabajo abdominal para fortalecer los músculos del abdomen debe iniciarse una vez recuperado el tono de la musculatura perineal o suelo pélvico; nunca antes.

Ejercicio aeróbico: Pasada la cuarentena, conviene hacer ejercicio suave. Caminar es el mejor ejercicio cardiovascular que puede hacerse para comenzar el entrenamiento una vez superado el primer mes y medio después de dar a luz. Se debe empezar poco a poco e ir aumentando la intensidad y la velocidad a medida que mejora el estado de forma física.

Gimnasia post-parto: Está dirigida a tonificar y reforzar, poco a poco, los músculos que han sufrido más durante el embarazo. Recuerda, no debes realizar ejercicios abdominales hasta que el periné no se haya recuperado. Espera a que tu médico te lo indique para comenzar los ejercicios. Puedes comenzar con series de 10 repeticiones.

Te mencionamos a continuación algunos ejercicios para el post parto:

Ejercicios circulatorios:
Para activar la circulación. Caminar oxigena los tejidos y activa la circulación. Mantén la mirada horizontal, evitando mirar hacia arriba y hacia abajo. Coloca los hombros relajados y hacia atrás. Anda a paso ligero manteniendo la espalda recta, apretando las nalgas y metiendo el abdomen hacia adentro. Camina unos 30 minutos al día.
Para tonificar los brazos y el abdomen. Trabaja la musculatura de las extremidades. Con la espalda bien alineada, coloca las manos con los dedos entrelazados debajo del mentón. Sin coger aire, eleva y expande el tórax aguantando la respiración al tiempo que tiras de los codos como si quisieras estirarlos. Repite el ejercicio 5 veces.

Ejercicios perineales:
Debes esperar 30 días desde el parto para comenzar con los ejercicios de reeducación del periné.
1. Tendida boca arriba con las piernas extendidas, y los pies apoyados y elevados sobre un almohadón, flexiona la pierna derecha aproximando la rodilla hacia el vientre, extiende la pierna hacia arriba y rota el tobillo. Vuelve a la posición inicial.
2. Tumbada boca arriba con las piernas semi-dobladas, realiza una inspiración y una espiración. En la espiración visualiza tu vagina y contrae, eleva la pelvis y mantén la elevación durante 10 segundos mientras tratas de intensificar la contracción de la vagina. Pasados estos 10 segundos, vuelve a la posición normal.
3. Sentada en posición postura de loto, apoya la espalda contra la pared, coloca ambas manos en las rodillas y fuerza la aproximación de las mismas hacia el suelo. Empieza con una serie de 25 repeticiones, hasta llegar a 3 series.

RECUERDA QUE: La información contenida en este sitio tiene el propósito de ofrecer un conocimiento general, no tiene como fin el sustituir la consulta con el médico. Usted debe consultar con su médico si presenta alguna condición en su salud.

Fuente:
http://www.planetamama.com.ar/nota/ejercicios-para-el-posparto
http://www.guiainfantil.com/1585/gimnasia-posparto-ejercicio-fisico-para-tonificar-los-musculos.html

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