La leche materna se ha ganado el título del "alimento ideal" porque tiene la composición justa para las diferentes etapas de desarrollo del bebé, pero también tiene beneficios para su sistema inmunológico y su salud a largo plazo (como prevención de la obesidad y mayor coeficiente intelectual).
El calostro contiene una sustancia llamada inmunoglobulina A secretora, la cual forma una capa protectora sobre las membranas mucosas en los intestinos, nariz y garganta de tu bebé, precisamente las partes más susceptibles a virus, bacterias e infecciones. Aunque tu bebé recibe apenas unas gotitas, esa es la cantidad justa que puede consumir, pues al nacer la capacidad del estómago de tu bebé es apenas siete mililitros (el tamaño de una canica grande).
A pesar de que la causa de la muerte súbita infantil aún no se conoce a ciencia cierta, las estadísticas sobre lactancia materna apuntan a que los bebés que toman leche materna tienen un riesgo entre 60% y 73% menor de sufrir este síndrome.
La leche materna ofrece la combinación ideal de nutrientes para el bebé, incluyendo las vitaminas, proteínas y grasas que necesita. Además, su composición cambia conforme crece el bebé, de modo que satisface las necesidades en sus diferentes etapas de desarrollo. En algunos casos, tu bebé puede requerir suplementos de vitamina D y hierro, en cuyo caso tu médico te lo haría saber.
La lecha materna contiene anticuerpos que le ayudan a tu bebé a combatir diferentes tipos de virus, bacterias e infecciones. Pero aún más importante, debido a que provienen de la madre, los anticuerpos que se transmiten son específicamente aquellos que le permiten combatir los peligros a los que tu bebé está expuesto en su medio ambiente. Ninguna fórmula podría brindar este beneficio personalizado. Por eso –y con mucha más razón– si estás enferma con un virus leve, debes amamantar a tu bebé, pues lejos de contagiarlo le transmites las defensas que tu cuerpo ha creado para combatirlo (a menos que tu médico lo contraindique, por supuesto).
Los bebés que se alimentan con lecha materna exclusivamente durante los primeros seis meses de vida tienen menos infecciones en el oído, enfermedades respiratorias (incluyendo asma), y molestias digestivas e intestinales. En general, los bebés que toman leche materna también tienen menos visitas al médico y hospitalizaciones. El estudio "Los riesgos para madres y bebés al no dar de mamar", asegura que la probabilidad de padecer infecciones en el oído es doble para los niños que se alimentan solo con fórmula. Estos pequeños también tienen un riesgo 2.8 veces mayor de padecer infecciones gastrointestinales. Y aún cuando los bebés amamantados se enferman, sus condiciones son menos severas y mejoran con más rapidez.
La lactancia materna también podría estar vinculada con un mayor nivel de coeficiente intelectual y mejor desarrollo de algunas destrezas. El estudio publicado en la revista Obstetricia y Ginecología señala que los bebés que empezaron a comer otros alimentos desde los cuatro meses (en lugar de los seis meses de lactancia exclusiva recomendada) duraron más en aprender a gatear y caminar que quienes tuvieron lactancia exclusiva hasta los seis meses. Y al alcanzar los seis años de edad, los niños que tomaron leche materna el tiempo recomendado obtuvieron 7,5 puntos más en una prueba de coeficiente intelectual verbal. Aunque existe controversia sobre la certeza de este beneficio, los expertos están de acuerdo en que daño no le hace.
Los bebés alimentados con leche materna también sufren menos alergias a alimentos, factores ambientales y en la piel. El bebé está expuesto a menos alérgenos en los primeros meses de vida, que es la etapa más susceptible y la cubierta protectora que ofrece el calostro evita que potenciales alérgenos penetren. La lactancia materna es de vital importancia si la familia del bebé tiene historial de alergias. Esto previene incomodidades en el bebé relacionadas con su incipiente sistema digestivo, incluyendo diarrea, estreñimiento y cólico. Además, el cuerpo de tu pequeño puede aprovechar mejor los nutrientes en la leche materna.
Como la leche materna contiene la nutrición exacta que tu bebé requiere y la cantidad consumida es autorregulada, tu pequeño tiene mejores probabilidades de aumentar el peso justo y comer únicamente la cantidad necesaria. Este beneficio se prolonga hasta la adolescencia y vida adulta.
La nutrición en las primeras etapas de la vida del bebé es determinante en el desarrollo del sistema inmunológico del bebé. A largo plazo, la leche materna te ayuda a proteger a tu bebé contra algunos tipos de cáncer infantil, diabetes, presión arterial elevada, altos niveles de colesterol y enfermedades en los intestinos (Chron y colitis ulcerosa).
RECUERDA QUE: La información contenida en este sitio tiene el propósito de ofrecer un conocimiento general, no tiene como fin el sustituir la consulta con el médico. Usted debe consultar con su médico si presenta alguna condición en su salud.
Fuente:
http://embarazoyparto.about.com/od/Postparto/a/10-Beneficios-De-La-Lactancia-Materna-Para-El-Bebe.htm

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