Los sueños son manifestaciones mentales de imágenes, sonidos, pensamientos y sensaciones en un individuo durmiente, y normalmente relacionadas con la realidad. Los adultos soñamos cada noche, aunque no todos podemos recordarlo. Pero, ¿cuándo empezamos a soñar?, ¿Tienen sueños los bebés?, ¿Qué sueñan los bebés y niños?.
Vamos a aproximarnos al fascinante mundo de los sueños, centrándonos en los más pequeños, ya que mientras duerme, el bebé no “desconecta” quedándose completamente inactivo en este estado de reposo que supone el sueño.
Seguramente has observado sus párpados mientras el bebé duerme, y se aprecian movimientos con los ojos: eso significa que está soñando. Alguna mueca, una sonrisa, balbuceos… son otras señales que, cuando el bebé crece, demuestran que sueña.
Durante el sueño se produce un importante trabajo cerebral que consiste en asimilar y relacionar la información recibida durante el día o los momentos de vigilia. Este proceso es el que origina los sueños y tiene lugar durante una fase determinada: la llamada “fase de movimientos rápidos de los ojos” (REM, por sus siglas en inglés).
Tal vez los bebés ya empiezan a soñar en el útero materno, mientras duermen. Probablemente “piensen” en sonidos, en luces, pues evidentemente su experiencia vital no es muy extensa. Como hemos visto, hay estudios que comprueban que se produce la fase REM en fetos de siete meses de gestación e incluso anteriores. Los sueños en estas etapas consistirían en recreaciones sensitivas, mientras que una vez que nacen ya pueden recrear también emociones. En ese periodo no se tiene vigilia (al menos en el sentido postnatal) y probablemente se trata de un sueño continuo, pero muy activo.
Otros estudios confirman que los bebés sueñan. El doctor Charles P. Pollak, director del Centro para la Medicina del Sueño del Weill Cornell Hospital de Nueva York, señala que los recién nacidos experimentan la fase REM. Los ojos se mueven juntos de lado a lado y, a veces, de arriba abajo.
Otra cuestión es saber qué sueñan los más pequeños, pues es imposible averiguarlo: «Suponemos que los niños sueñan cosas infantiles, pero no sabemos realmente qué». Los bebés pasan más horas en esta fase del sueño que los adultos. Lo que sí se sabe es que en esa etapa se produce una gran actividad cerebral, y que en ella participan zonas del cerebro distintas de las que intervienen en la vigilia.
Los recuerdos que se mantienen al despertar pueden ser simples (una imagen, un sonido, una idea, etc.) o muy elaborados. Los sueños más elaborados contienen escenas, personajes, escenarios y objetos, y éstos sólo serían posibles en los niños mayores y adultos.
Los bebés tendrían tanto sueños como recuerdos simples, no una sucesión de imágenes nítidas relacionadas entre sí, que sería posible hacia el segundo o tercer año de vida. Entonces las experiencias emocionales comienzan a cobrar mayor importancia.
En torno a los 18 meses, el pequeño empieza a referir lo que ha “visto” al principio en forma confusa y mezclada con la realidad, también por las dificultades para contar lo que ha soñado, ya que no ha desarrollado plenamente el lenguaje. Por tanto, solamente cuando ha adquirido mayor soltura lingüística existe evidencia de que sueña, lo que no significa que no lo haga meses antes, como hemos visto, y que sus sueños tengan relación con sus vivencias diurnas. Una vez se expresa mejor, puede empezar a contarnos cuáles son sus sueños.
Durante los dos años del niño son frecuentes las pesadillas, y será sólo a partir de los cinco años cuando el niño es espectador de su sueño antes que actor. Poco a poco, los sueños pueden hacerse más complejos introduciendo sensaciones, emociones y lenguaje.
En definitiva, aunque sabemos poco acerca de los sueños del bebé, o al menos sobre su contenido, cada vez es más evidente que los más pequeños sueñan. Y soñar es un modo más de descansar y aprender haciendo volar la imaginación, de modo que mejor que sueñen mucho...
RECUERDA QUE: La información contenida en este sitio tiene el propósito de ofrecer un conocimiento general, no tiene como fin el sustituir la consulta con el médico. Usted debe consultar con su médico si presenta alguna condición en su salud.
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http://www.bebesymas.com/recien-nacido/los-suenos-del-bebe
jueves, 1 de octubre de 2015
miércoles, 16 de septiembre de 2015
Consejos para una buena producción de leche
El bebé ya ha llegado, llevabas tiempo deseándolo, esperándole, y por fin está aquí. Llevas unas horas, quizás unos días con él, y parece que se coge bien al pecho, pero no estás muy segura. Tienes la sensación que pide muy a menudo, que no se queda satisfecho con las tomas y empiezas a pensar que tu leche no es buena o que quizás estás produciendo poca.
No, tu leche es buena, la leche de todas las mujeres es buena, así que entonces será quizás que produces poca. La familia empieza a verte nerviosa por el tema y también considera que el niño está mucho al pecho, así que empiezan a ofrecerte sus consejos: toma caldos, sopa, leche de almendras, cerveza, levadura de cerveza, leche, agua... lo que les parezca mejor para que produzcas más leche.
La duda es, ¿funciona?, ¿Hay algún alimento que aumente la producción de leche materna?, ¿Cuánto es mucho tiempo al pecho?.
Los bebés tienen que mamar a demanda, cuando ellos quieran, pero si demanda mucho, puede ser que esté pasando hambre, y si demanda lo normal, puede ser que todo vaya bien, pero que las personas del entorno consideren que mama mucho.
La leche artificial que nos dieron la mayoría de nuestras madres, se daba cada tres horas. La leche materna, en muchas ocasiones también era cada tres horas, porque era lo que se recomendaba entonces. Ahora se dice que es a demanda, y cuando se deja al bebé escoger cuándo y cuánto mamar, es difícil decir qué es lo normal. Pero así, por establecer un patrón, decir que lo habitual es que los bebés mamen cada hora y media, más o menos, y que habrá tomas en que volverá a pedir a la media hora de haber mamado y otras en que quizás esté dos o más horas sin pedir.
Esto, es solo una referencia. Habrá bebés que mamen más a menudo y sea normal y otros que dejen más tiempo y sea también normal. Lo importante para saber si el bebé está comiendo bien es saber si está haciendo deposiciones (hacen varias al día, pero debe haber alguna que sea relativamente abundante). El aumento de peso que se produce a medida que pasan los días, es el que nos dirá que está mamando bien.
¿Qué hacer entonces si tenemos la sensación de que no está comiendo suficiente? Pues pedir ayuda a alguien que sepa del tema. No es por menospreciar a las abuelas y sus consejos, pero cuando hay problemas de verdad se necesitan soluciones de verdad, y para ello hay que buscar ayuda del pediatra, la enfermera, la matrona o las asesoras de lactancia, para que revisen la posición del bebé y analicen las posibles causas de por qué el bebé no está tomando leche suficiente.
Posiblemente haya un mal agarre y por eso la succión no es eficaz. Si la succión no es correcta el bebé no saca suficiente leche, y si no está vaciando el pecho y no lo estimula bien, la producción se resiente. Dicho de otro modo, para que haya una correcta producción de leche debe haber una estimulación correcta del pecho, que lo vacíe en las tomas.
Si el bebé no lo hace, puede hacerse con extracción manual o con sacaleche, pero claro, lo ideal es que lo haga él para evitar ese paso intermedio. Por eso es importante, que alguien que sepa del tema valore las tomas con el bebé y vea si el agarre es correcto, si la posición se puede solucionar o si hay otros factores que podrían estar interviniendo en la producción de leche.
¿Y qué debe comer la madre? Pues lo que deben comer todas las mujeres y todos los hombres: una dieta equilibrada. Alimentos nutritivos dentro de una dieta equilibrada según el hambre que tenga y líquidos que sacien su sed, preferentemente agua.
RECUERDA QUE: La información contenida en este sitio tiene el propósito de ofrecer un conocimiento general, no tiene como fin el sustituir la consulta con el médico. Usted debe consultar con su médico si presenta alguna condición en su salud.
Fuente:
http://www.bebesymas.com/lactancia/hay-algun-alimento-que-aumente-la-produccion-de-leche-materna
No, tu leche es buena, la leche de todas las mujeres es buena, así que entonces será quizás que produces poca. La familia empieza a verte nerviosa por el tema y también considera que el niño está mucho al pecho, así que empiezan a ofrecerte sus consejos: toma caldos, sopa, leche de almendras, cerveza, levadura de cerveza, leche, agua... lo que les parezca mejor para que produzcas más leche.
La duda es, ¿funciona?, ¿Hay algún alimento que aumente la producción de leche materna?, ¿Cuánto es mucho tiempo al pecho?.
Los bebés tienen que mamar a demanda, cuando ellos quieran, pero si demanda mucho, puede ser que esté pasando hambre, y si demanda lo normal, puede ser que todo vaya bien, pero que las personas del entorno consideren que mama mucho.
La leche artificial que nos dieron la mayoría de nuestras madres, se daba cada tres horas. La leche materna, en muchas ocasiones también era cada tres horas, porque era lo que se recomendaba entonces. Ahora se dice que es a demanda, y cuando se deja al bebé escoger cuándo y cuánto mamar, es difícil decir qué es lo normal. Pero así, por establecer un patrón, decir que lo habitual es que los bebés mamen cada hora y media, más o menos, y que habrá tomas en que volverá a pedir a la media hora de haber mamado y otras en que quizás esté dos o más horas sin pedir.
Esto, es solo una referencia. Habrá bebés que mamen más a menudo y sea normal y otros que dejen más tiempo y sea también normal. Lo importante para saber si el bebé está comiendo bien es saber si está haciendo deposiciones (hacen varias al día, pero debe haber alguna que sea relativamente abundante). El aumento de peso que se produce a medida que pasan los días, es el que nos dirá que está mamando bien.
¿Qué hacer entonces si tenemos la sensación de que no está comiendo suficiente? Pues pedir ayuda a alguien que sepa del tema. No es por menospreciar a las abuelas y sus consejos, pero cuando hay problemas de verdad se necesitan soluciones de verdad, y para ello hay que buscar ayuda del pediatra, la enfermera, la matrona o las asesoras de lactancia, para que revisen la posición del bebé y analicen las posibles causas de por qué el bebé no está tomando leche suficiente.
Posiblemente haya un mal agarre y por eso la succión no es eficaz. Si la succión no es correcta el bebé no saca suficiente leche, y si no está vaciando el pecho y no lo estimula bien, la producción se resiente. Dicho de otro modo, para que haya una correcta producción de leche debe haber una estimulación correcta del pecho, que lo vacíe en las tomas.
Si el bebé no lo hace, puede hacerse con extracción manual o con sacaleche, pero claro, lo ideal es que lo haga él para evitar ese paso intermedio. Por eso es importante, que alguien que sepa del tema valore las tomas con el bebé y vea si el agarre es correcto, si la posición se puede solucionar o si hay otros factores que podrían estar interviniendo en la producción de leche.
¿Y qué debe comer la madre? Pues lo que deben comer todas las mujeres y todos los hombres: una dieta equilibrada. Alimentos nutritivos dentro de una dieta equilibrada según el hambre que tenga y líquidos que sacien su sed, preferentemente agua.
RECUERDA QUE: La información contenida en este sitio tiene el propósito de ofrecer un conocimiento general, no tiene como fin el sustituir la consulta con el médico. Usted debe consultar con su médico si presenta alguna condición en su salud.
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http://www.bebesymas.com/lactancia/hay-algun-alimento-que-aumente-la-produccion-de-leche-materna
viernes, 11 de septiembre de 2015
Uso de productos de belleza durante la lactancia
Hay un gran número de productos y procedimientos que llevan la siguiente advertencia: “Consultar a tu médico antes de usar si estás embarazada o amamantando”. Esto incluye desde vitaminas, lociones, tinturas, esmaltes de uña, productos a base de plantas y productos de belleza como bronceadores, también saunas y tratamientos para el cabello. Las mujeres a menudo se preocupan por lo que puede y no puede dañar a su bebé, en eso se incluye los procedimientos y productos que utilizamos normalmente. Pero estos productos ¿pueden generar en mujeres embarazadas algún problema? ¿Las advertencias inscritas en ellos, es porque son realmente peligrosos?
En términos generales, los productos químicos, cualquiera que sean, son potencialmente dañinos para el feto y no se recomienda su uso al menos los tres primeros meses de gestación.
El embarazo puede tener múltiples efectos en el cabello de una mujer. Las fluctuaciones hormonales pueden producir cambios de color, de textura y hasta el adelgazamiento del cabello de una mujer durante su embarazo. Por eso, antes de acudir a la peluquería pregúntale a tu médico e infórmate.
Respecto a la coloración y tintes para el cabello, no hay consenso sobre qué tan dañino puede ser para el feto el efecto de estos productos. Por eso, algunos expertos recomiendan teñir el cabello después del primer trimestre de gestación, cuando el feto ya cuenta con sus órganos vitales formados, y aconsejan utilizar productos naturales o de origen orgánico para evitar el abuso de químicos, ya que todo pasará al feto a través de la placenta.
Sin embargo, el problema no es sólo el producto en sí, ya que las mujeres embarazadas tampoco toleran estar largos intervalos de tiempo sentadas debido a la circulación sanguínea que necesitan sus piernas y, además, su olfato se torna extremadamente sensible, por lo que los productos químicos pueden ocasionar molestias como náuseas y vómitos.
Rizar o planchar el pelo como antes (con pinzas o planchas eléctricas), no debiera generar complicaciones para ti ni para el bebé que está en el vientre. Ahora, si deseas aplicar rizos o alisados permanentes, las complicaciones podrían ser las mismas que en la coloración: molestias al estar mucho tiempo sentada, náuseas, mareos y vómitos. Tampoco se pueden descartar los posibles efectos del producto químico en el feto.
En definitiva, prefiere productos naturales que tengan pocos químicos. Aunque te sientas insegura, trata de arreglarte cambiando algo en tu vestuario o innovando en tus accesorios.
El maquillaje no es un problema para ti ni para el bebé mientras estés embarazada, pero procura no aplicarte cualquier cosa. De preferencia elige maquillaje hipoalergénico, no oleoso para que no tape los poros, evita los polvos compactos que no dejan a tu piel respirar libremente y, antes de acostarte, retira el maquillaje y humecta la piel para evitar su resequedad.
RECUERDA QUE: La información contenida en este sitio tiene el propósito de ofrecer un conocimiento general, no tiene como fin el sustituir la consulta con el médico. Usted debe consultar con su médico si presenta alguna condición en su salud.
Fuente:
http://www.facemama.com/embarazo/productos-de-belleza-en-el-embarazo.html
En términos generales, los productos químicos, cualquiera que sean, son potencialmente dañinos para el feto y no se recomienda su uso al menos los tres primeros meses de gestación.
El embarazo puede tener múltiples efectos en el cabello de una mujer. Las fluctuaciones hormonales pueden producir cambios de color, de textura y hasta el adelgazamiento del cabello de una mujer durante su embarazo. Por eso, antes de acudir a la peluquería pregúntale a tu médico e infórmate.
Respecto a la coloración y tintes para el cabello, no hay consenso sobre qué tan dañino puede ser para el feto el efecto de estos productos. Por eso, algunos expertos recomiendan teñir el cabello después del primer trimestre de gestación, cuando el feto ya cuenta con sus órganos vitales formados, y aconsejan utilizar productos naturales o de origen orgánico para evitar el abuso de químicos, ya que todo pasará al feto a través de la placenta.
Sin embargo, el problema no es sólo el producto en sí, ya que las mujeres embarazadas tampoco toleran estar largos intervalos de tiempo sentadas debido a la circulación sanguínea que necesitan sus piernas y, además, su olfato se torna extremadamente sensible, por lo que los productos químicos pueden ocasionar molestias como náuseas y vómitos.
Rizar o planchar el pelo como antes (con pinzas o planchas eléctricas), no debiera generar complicaciones para ti ni para el bebé que está en el vientre. Ahora, si deseas aplicar rizos o alisados permanentes, las complicaciones podrían ser las mismas que en la coloración: molestias al estar mucho tiempo sentada, náuseas, mareos y vómitos. Tampoco se pueden descartar los posibles efectos del producto químico en el feto.
En definitiva, prefiere productos naturales que tengan pocos químicos. Aunque te sientas insegura, trata de arreglarte cambiando algo en tu vestuario o innovando en tus accesorios.
El maquillaje no es un problema para ti ni para el bebé mientras estés embarazada, pero procura no aplicarte cualquier cosa. De preferencia elige maquillaje hipoalergénico, no oleoso para que no tape los poros, evita los polvos compactos que no dejan a tu piel respirar libremente y, antes de acostarte, retira el maquillaje y humecta la piel para evitar su resequedad.
RECUERDA QUE: La información contenida en este sitio tiene el propósito de ofrecer un conocimiento general, no tiene como fin el sustituir la consulta con el médico. Usted debe consultar con su médico si presenta alguna condición en su salud.
Fuente:
http://www.facemama.com/embarazo/productos-de-belleza-en-el-embarazo.html
viernes, 4 de septiembre de 2015
El biberón y el bebé
Una de las grandes preocupaciones de cualquier padre (sino la primordial) es la alimentación de su bebé. En torno a este tema surgen muchas dudas: ¿Cómo saber qué cantidad de leche necesita? ¿Se queda con hambre, o por el contrario le estoy dando demasiado alimento? No te agobies, existen una serie de indicadores para saber si tu bebé se está alimentando correctamente o no.
Un recién nacido, sobre todo para los padres primerizos, suscita una gran cantidad de miedos y preocupaciones. Uno de los más importantes en estos primeros meses es la alimentación, ya que la principal misión de un bebé, en estos momentos, es crecer y desarrollarse.
Durante los 6 primeros meses de vida, la OMS recomienda lactancia materna exclusiva para alimentar al bebé. La leche materna contiene todos los nutrientes y defensas que el bebé necesita durante esta etapa. No existe una pausa concreta de alimentación en estos meses, sino que se recomienda dar de mamar al bebé a demanda, es decir, cuando él lo requiera. Unos bebés lo harán más veces al día y otros menos; los intervalos en unos serán de dos horas y en otros, de 4. Eso no debe preocuparnos, hay que tener en cuenta que cada niño, al igual que los adultos, necesita unas cantidades diferentes de alimento para saciarse.
No obstante, en los primeros meses los bebés maman más a menudo, generalmente cada 2 horas, y a medida que crecen espacian las tomas llegando a distanciarlas 3-4 horas o incluso más, hasta que comienza el destete y la alimentación complementaria.
En el caso que estés dando el pecho, no puedes saber con exactitud cuánta cantidad de leche estás dando a tu bebé. Para saber si lo estás haciendo correctamente o no, debes fijarte en lo siguiente:
Fuente:
http://www.ordesa.es/saludemihijo/0-a-3-meses/cantidad-de-leche-para-el-bebe
Un recién nacido, sobre todo para los padres primerizos, suscita una gran cantidad de miedos y preocupaciones. Uno de los más importantes en estos primeros meses es la alimentación, ya que la principal misión de un bebé, en estos momentos, es crecer y desarrollarse.
Durante los 6 primeros meses de vida, la OMS recomienda lactancia materna exclusiva para alimentar al bebé. La leche materna contiene todos los nutrientes y defensas que el bebé necesita durante esta etapa. No existe una pausa concreta de alimentación en estos meses, sino que se recomienda dar de mamar al bebé a demanda, es decir, cuando él lo requiera. Unos bebés lo harán más veces al día y otros menos; los intervalos en unos serán de dos horas y en otros, de 4. Eso no debe preocuparnos, hay que tener en cuenta que cada niño, al igual que los adultos, necesita unas cantidades diferentes de alimento para saciarse.
No obstante, en los primeros meses los bebés maman más a menudo, generalmente cada 2 horas, y a medida que crecen espacian las tomas llegando a distanciarlas 3-4 horas o incluso más, hasta que comienza el destete y la alimentación complementaria.
En el caso que estés dando el pecho, no puedes saber con exactitud cuánta cantidad de leche estás dando a tu bebé. Para saber si lo estás haciendo correctamente o no, debes fijarte en lo siguiente:
- Al menos uno de los dos pechos se vacía completamente de leche.
- La toma tiene que durar unos 10 minutos ya que el bebé tarda unos 5 minutos en extraer casi toda la leche y los 5 restantes, en succionar la leche del final de la toma, la más rica en grasa y con mayor aporte calórico. Sin embargo, ten en cuenta que hay bebés más lentos y otros más rápidos en mamar.
- Su crecimiento semanal.
- Si llora al terminar de comer, o se queda tranquilo.
- La frecuencia de las deposiciones.
Fuente:
http://www.ordesa.es/saludemihijo/0-a-3-meses/cantidad-de-leche-para-el-bebe
viernes, 14 de agosto de 2015
La piel en el post parto
La nueva situación en tu vida, el cansancio y los cambios hormonales se ven reflejados en la salud de tu piel, por tanto es importante mantenerla en condiciones óptimas, pues al fin y al cabo es el punto de contacto principal con tu bebé.
El post parto es el momento propicio para renovar la piel. La epidermis necesita liberarse de las células muertas e impurezas que se han ido acumulando en la superficie. Para ello, debes realizar una exfoliación suave de la piel con productos adecuados que no la dañen. Por un lado, limpiarán la superficie de la piel y la notarás más suave y sedosa, mientras que por otro, la dejarán más receptiva para los tratamientos que utilices a continuación, como la crema antiestrías y las cremas o aceites humectantes.
El post parto es el momento clave para tratar las estrías. Estas no sólo se forman al distenderse la piel, sino también al volver a reacomodarse. Además, las estrías de aparición reciente pueden llegar a disminuir su apariencia si reciben los cuidados adecuados.
Tienes que elegir productos específicos con ingredientes que actúen como cicatrizantes como la rosa mosqueta y la vitamina K, y que estimulen la producción de colágeno para reparar la piel dañada.
La constancia también es clave en el tratamiento antiestrías. No debes olvidar aplicarla dos veces al día, por la mañana y por la noche, con movimientos circulares en la zona de los glúteos y piernas, abdomen y parte baja de la espalda.
La hidratación de la piel es un ritual de belleza que debemos realizar a diario, y más especialmente después del parto. Los aceites vegetales son una buena opción para hidratar tu piel a fondo, gracias a su textura suave y agradable para darte además un masaje reafirmante. Elige aceites o cremas que aporten firmeza y ayuden a reestructurar los tejidos, como los aceites vegetales de Argán, de almendras dulces o de aguacate, o bien los de rosa mosqueta, centella asíatica y jojoba, previamente diluidos.
Si prefieres la textura de las cremas puedes optar por alguna con ingredientes que aporten buena hidratación como el aceite de karité, que fija el agua a las células que forman la piel, así como firmeza, como el colágeno, la centella asiática, con propiedades reafirmantes y reestructurantes, elastina y vitamina E.
Si tu piel está muy reseca, puedes elegir una crema nutritiva específica para pieles secas.
La piel después del parto puede verse reseca y sin vitalidad. La alimentación y el agua pueden hacer mucho para evitarlo, de hecho es clave que la piel se nutra por dentro, además de recibir la humectación y las propiedades de las cremas y aceites que aplicamos.
Aumenta el consumo de frutas y verduras, especialmente alimentos antioxidantes, ricos en vitaminas y minerales que contribuyan a la producción de colágeno. No olvides los cereales y el omega 3, presente principalmente en los pescados grasos.
Tu cutis puede verse afectado por los cambios hormonales. Aunque tras el parto suele desaparecer el acné si ha aparecido durante el embarazo, no está demás mantener una adecuada limpieza del rostro, eliminando los restos de maquillaje o suciedad todas las noches. Utiliza un jabón o un gel de limpieza específico según tu tipo de piel. Dos veces al día aplícate una crema hidratante, mejor que sea fluída, y posteriormente el tratamiento que estés utilizando. Por su parte, la exfoliación debe ser suave y realizarse también semanalmente.
Si te han salido manchas durante el embarazo, lo que conocemos como cloasma o melasma, aplícate una crema hidratante con factor de protección solar alto. Las manchas tienden a atenuarse después del parto, e igualmente la exfoliación contribuirá a que desaparezcan. Aún así, si el problema persiste, hay cremas específicas para eliminar las manchas. Consulta siempre con el médico antes de realizarte cualquier tratamiento blanqueante.
RECUERDA QUE: La información contenida en este sitio tiene el propósito de ofrecer un conocimiento general, no tiene como fin el sustituir la consulta con el médico. Usted debe consultar con su médico si presenta alguna condición en su salud.
Fuente:
http://www.bebesymas.com/postparto/la-piel-necesita-cuidados-especiales-tras-el-parto
viernes, 7 de agosto de 2015
La leche materna y sus beneficios
La leche materna se ha ganado el título del "alimento ideal" porque tiene la composición justa para las diferentes etapas de desarrollo del bebé, pero también tiene beneficios para su sistema inmunológico y su salud a largo plazo (como prevención de la obesidad y mayor coeficiente intelectual).
El calostro contiene una sustancia llamada inmunoglobulina A secretora, la cual forma una capa protectora sobre las membranas mucosas en los intestinos, nariz y garganta de tu bebé, precisamente las partes más susceptibles a virus, bacterias e infecciones. Aunque tu bebé recibe apenas unas gotitas, esa es la cantidad justa que puede consumir, pues al nacer la capacidad del estómago de tu bebé es apenas siete mililitros (el tamaño de una canica grande).
A pesar de que la causa de la muerte súbita infantil aún no se conoce a ciencia cierta, las estadísticas sobre lactancia materna apuntan a que los bebés que toman leche materna tienen un riesgo entre 60% y 73% menor de sufrir este síndrome.
La leche materna ofrece la combinación ideal de nutrientes para el bebé, incluyendo las vitaminas, proteínas y grasas que necesita. Además, su composición cambia conforme crece el bebé, de modo que satisface las necesidades en sus diferentes etapas de desarrollo. En algunos casos, tu bebé puede requerir suplementos de vitamina D y hierro, en cuyo caso tu médico te lo haría saber.
La lecha materna contiene anticuerpos que le ayudan a tu bebé a combatir diferentes tipos de virus, bacterias e infecciones. Pero aún más importante, debido a que provienen de la madre, los anticuerpos que se transmiten son específicamente aquellos que le permiten combatir los peligros a los que tu bebé está expuesto en su medio ambiente. Ninguna fórmula podría brindar este beneficio personalizado. Por eso –y con mucha más razón– si estás enferma con un virus leve, debes amamantar a tu bebé, pues lejos de contagiarlo le transmites las defensas que tu cuerpo ha creado para combatirlo (a menos que tu médico lo contraindique, por supuesto).
Los bebés que se alimentan con lecha materna exclusivamente durante los primeros seis meses de vida tienen menos infecciones en el oído, enfermedades respiratorias (incluyendo asma), y molestias digestivas e intestinales. En general, los bebés que toman leche materna también tienen menos visitas al médico y hospitalizaciones. El estudio "Los riesgos para madres y bebés al no dar de mamar", asegura que la probabilidad de padecer infecciones en el oído es doble para los niños que se alimentan solo con fórmula. Estos pequeños también tienen un riesgo 2.8 veces mayor de padecer infecciones gastrointestinales. Y aún cuando los bebés amamantados se enferman, sus condiciones son menos severas y mejoran con más rapidez.
La lactancia materna también podría estar vinculada con un mayor nivel de coeficiente intelectual y mejor desarrollo de algunas destrezas. El estudio publicado en la revista Obstetricia y Ginecología señala que los bebés que empezaron a comer otros alimentos desde los cuatro meses (en lugar de los seis meses de lactancia exclusiva recomendada) duraron más en aprender a gatear y caminar que quienes tuvieron lactancia exclusiva hasta los seis meses. Y al alcanzar los seis años de edad, los niños que tomaron leche materna el tiempo recomendado obtuvieron 7,5 puntos más en una prueba de coeficiente intelectual verbal. Aunque existe controversia sobre la certeza de este beneficio, los expertos están de acuerdo en que daño no le hace.
Los bebés alimentados con leche materna también sufren menos alergias a alimentos, factores ambientales y en la piel. El bebé está expuesto a menos alérgenos en los primeros meses de vida, que es la etapa más susceptible y la cubierta protectora que ofrece el calostro evita que potenciales alérgenos penetren. La lactancia materna es de vital importancia si la familia del bebé tiene historial de alergias. Esto previene incomodidades en el bebé relacionadas con su incipiente sistema digestivo, incluyendo diarrea, estreñimiento y cólico. Además, el cuerpo de tu pequeño puede aprovechar mejor los nutrientes en la leche materna.
Como la leche materna contiene la nutrición exacta que tu bebé requiere y la cantidad consumida es autorregulada, tu pequeño tiene mejores probabilidades de aumentar el peso justo y comer únicamente la cantidad necesaria. Este beneficio se prolonga hasta la adolescencia y vida adulta.
La nutrición en las primeras etapas de la vida del bebé es determinante en el desarrollo del sistema inmunológico del bebé. A largo plazo, la leche materna te ayuda a proteger a tu bebé contra algunos tipos de cáncer infantil, diabetes, presión arterial elevada, altos niveles de colesterol y enfermedades en los intestinos (Chron y colitis ulcerosa).
RECUERDA QUE: La información contenida en este sitio tiene el propósito de ofrecer un conocimiento general, no tiene como fin el sustituir la consulta con el médico. Usted debe consultar con su médico si presenta alguna condición en su salud.
Fuente:
http://embarazoyparto.about.com/od/Postparto/a/10-Beneficios-De-La-Lactancia-Materna-Para-El-Bebe.htm
El calostro contiene una sustancia llamada inmunoglobulina A secretora, la cual forma una capa protectora sobre las membranas mucosas en los intestinos, nariz y garganta de tu bebé, precisamente las partes más susceptibles a virus, bacterias e infecciones. Aunque tu bebé recibe apenas unas gotitas, esa es la cantidad justa que puede consumir, pues al nacer la capacidad del estómago de tu bebé es apenas siete mililitros (el tamaño de una canica grande).
A pesar de que la causa de la muerte súbita infantil aún no se conoce a ciencia cierta, las estadísticas sobre lactancia materna apuntan a que los bebés que toman leche materna tienen un riesgo entre 60% y 73% menor de sufrir este síndrome.
La leche materna ofrece la combinación ideal de nutrientes para el bebé, incluyendo las vitaminas, proteínas y grasas que necesita. Además, su composición cambia conforme crece el bebé, de modo que satisface las necesidades en sus diferentes etapas de desarrollo. En algunos casos, tu bebé puede requerir suplementos de vitamina D y hierro, en cuyo caso tu médico te lo haría saber.
La lecha materna contiene anticuerpos que le ayudan a tu bebé a combatir diferentes tipos de virus, bacterias e infecciones. Pero aún más importante, debido a que provienen de la madre, los anticuerpos que se transmiten son específicamente aquellos que le permiten combatir los peligros a los que tu bebé está expuesto en su medio ambiente. Ninguna fórmula podría brindar este beneficio personalizado. Por eso –y con mucha más razón– si estás enferma con un virus leve, debes amamantar a tu bebé, pues lejos de contagiarlo le transmites las defensas que tu cuerpo ha creado para combatirlo (a menos que tu médico lo contraindique, por supuesto).
Los bebés que se alimentan con lecha materna exclusivamente durante los primeros seis meses de vida tienen menos infecciones en el oído, enfermedades respiratorias (incluyendo asma), y molestias digestivas e intestinales. En general, los bebés que toman leche materna también tienen menos visitas al médico y hospitalizaciones. El estudio "Los riesgos para madres y bebés al no dar de mamar", asegura que la probabilidad de padecer infecciones en el oído es doble para los niños que se alimentan solo con fórmula. Estos pequeños también tienen un riesgo 2.8 veces mayor de padecer infecciones gastrointestinales. Y aún cuando los bebés amamantados se enferman, sus condiciones son menos severas y mejoran con más rapidez.
La lactancia materna también podría estar vinculada con un mayor nivel de coeficiente intelectual y mejor desarrollo de algunas destrezas. El estudio publicado en la revista Obstetricia y Ginecología señala que los bebés que empezaron a comer otros alimentos desde los cuatro meses (en lugar de los seis meses de lactancia exclusiva recomendada) duraron más en aprender a gatear y caminar que quienes tuvieron lactancia exclusiva hasta los seis meses. Y al alcanzar los seis años de edad, los niños que tomaron leche materna el tiempo recomendado obtuvieron 7,5 puntos más en una prueba de coeficiente intelectual verbal. Aunque existe controversia sobre la certeza de este beneficio, los expertos están de acuerdo en que daño no le hace.
Los bebés alimentados con leche materna también sufren menos alergias a alimentos, factores ambientales y en la piel. El bebé está expuesto a menos alérgenos en los primeros meses de vida, que es la etapa más susceptible y la cubierta protectora que ofrece el calostro evita que potenciales alérgenos penetren. La lactancia materna es de vital importancia si la familia del bebé tiene historial de alergias. Esto previene incomodidades en el bebé relacionadas con su incipiente sistema digestivo, incluyendo diarrea, estreñimiento y cólico. Además, el cuerpo de tu pequeño puede aprovechar mejor los nutrientes en la leche materna.
Como la leche materna contiene la nutrición exacta que tu bebé requiere y la cantidad consumida es autorregulada, tu pequeño tiene mejores probabilidades de aumentar el peso justo y comer únicamente la cantidad necesaria. Este beneficio se prolonga hasta la adolescencia y vida adulta.
La nutrición en las primeras etapas de la vida del bebé es determinante en el desarrollo del sistema inmunológico del bebé. A largo plazo, la leche materna te ayuda a proteger a tu bebé contra algunos tipos de cáncer infantil, diabetes, presión arterial elevada, altos niveles de colesterol y enfermedades en los intestinos (Chron y colitis ulcerosa).
RECUERDA QUE: La información contenida en este sitio tiene el propósito de ofrecer un conocimiento general, no tiene como fin el sustituir la consulta con el médico. Usted debe consultar con su médico si presenta alguna condición en su salud.
Fuente:
http://embarazoyparto.about.com/od/Postparto/a/10-Beneficios-De-La-Lactancia-Materna-Para-El-Bebe.htm
martes, 21 de julio de 2015
El primer baño
Al principio, todo lo que necesita tu recién nacido es que lo
limpies con un pañito suave y humedecido en agua tibia. Antes de
darle su primer baño, es recomendable que esperes hasta que se le
caiga el cordón umbilical, lo que por lo general ocurre entre 10 y
14 días después del nacimiento.
Cuando tu bebé esté listo para que lo bañes en una bañerita, puedes usar solo agua. Si usas jabón, asegúrate que sea especial para bebés para que no irrite su piel.
La mayoría de los pediatras recomiendan bañar a un bebé de pocos meses solo dos o tres veces a la semana (especialmente si parece que no le gustan mucho los baños). Y es que los bebés no sudan como los adultos, y no se ensucian como los niños pequeños, así que los baños regulares no son realmente necesarios.
Cuando tu bebé esté listo para que lo bañes en una bañerita, puedes usar solo agua. Si usas jabón, asegúrate que sea especial para bebés para que no irrite su piel.
La mayoría de los pediatras recomiendan bañar a un bebé de pocos meses solo dos o tres veces a la semana (especialmente si parece que no le gustan mucho los baños). Y es que los bebés no sudan como los adultos, y no se ensucian como los niños pequeños, así que los baños regulares no son realmente necesarios.
Desde
el punto de vista de la higiene, basta con bañar
a los bebés dos o
tres veces por semana. El resto de los días se le puede asear con
una esponja vegetal y agua templada y limpiar los pliegues de las
piernas, los brazos y el cuello con un aceite especial para bebés.
Los pediatras recomiendan no usar jabón durante los primeros días,
ya que éste elimina la capa de grasa que recubre la piel del bebé
al nacer.
Aunque no hay motivo para limitar el tiempo del baño, durante las
primeras semanas es preferible que no dure demasiado (tres o cuatro
minutos es suficiente). A los tres meses puede alargarse unos 10
minutos y a los seis un cuarto de hora. Si el día es caluroso y el
bebé se encuentra a gusto puede alargarse su duración unos minutos
más, procurando que el agua no se enfríe.
Sin embargo, en muchos de nuestros países es común bañar a un bebé de pocas semanas a diario. No hay inconveniente con un baño diario, si ésto es lo que prefieres. Además, si notas que tu bebé se calma cuando lo bañas, quizá quieras incorporar el baño como parte de su rutina a la hora de dormir.
RECUERDA
QUE: La información contenida en este sitio tiene el propósito de
ofrecer un conocimiento general, no tiene como fin el sustituir la
consulta con el médico. Usted debe consultar con su médico si
presenta alguna condición en su salud.
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